Airbnb Said to Be Raising Funding At $10 Billion Valuation

Cómo Airbnb está cambiando la forma en que hacemos turismo

La historia de Airbnb se remonta a un departamento en San Francisco y dos jóvenes que no tenían para pagar la renta. Cuando una convención agotó los espacios de alojamiento en la ciudad, ellos tuvieron una idea: pondrían tres colchones en su apartamento y los rentarían a los visitantes. Además del espacio para dormir, ofrecerían un pequeño desayuno. Crearon un sitio web simple –un blog con mapas– y lo nombraron Air Bed & Breaksfast.

El resto es historia.


El impacto económico de Airbnb

En 7 años, Airbnb se ha convertido en uno de los sitios más representativos de la economía colaborativa. Su dinámica es sencilla: una persona que tenga un espacio extra lo pone en renta para que algún visitante se hospede ahí durante algunos días a cambio de un determinado pago. Al final de su estadía, el huésped califica al anfitrión, lo que le permite ganar reputación y atraer a más visitantes.

De acuerdo con Kay, para 2013, más de 20 millones personas han viajado con Airbnb. Su crecimiento más acelerado ha sido en los últimos años –por ejemplo, han tenido 4 millones de viajes desde inicios de 2013–. “En la nueva economía, los usuarios se convierten en productores”, apunta. Hoy en día, cuentan con más de 800 mil propiedades registradas a lo largo de 190 países.

Las cifras que da Kay son muy ilustrativas. 82% de las personas que ponen una propiedad en Airbnb rentan el espacio en el que viven; además, 50% de estos anfitriones son de clase media o media-baja. Kuehne menciona que 43% usa el dinero obtenido para pagar la renta o servicios de su hogar, por lo que estar en Airbnb les representa un buen negocio.

Pero el impacto no sólo es a nivel personal. Las ciudades suelen concentrar a los turistas en un área determinada, mientras que las propiedades en Airbnb está diseminadas por todo el territorio. 75% de los espacios para alojamiento de Airbnb están fuera de las zonas hoteleras; en consecuencia, el turista consume en estos vecindarios y ayuda a repartir la derrama económica. Hasta 50% de lo que gasta el visitante se queda en los negocios locales.

“La gente quiere vivir como un local”, explica. Casi 9 de cada 10 usuarios de Airbnb han reportado querer experimentar la ciudad como si vivieran en ella, razón por la cual eligen hospedarse en una casa antes que en un hotel. No sólo eso, también sus estancias son más prolongadas: en promedio, pasan unas 5 noches en una ciudad, en contraste con 2,8 cuando se trata de centros hoteleros.

Crear una comunidad

“La tendencia mas fuerte de esta generación es que no quieren poseer cosas materiales, prefieren compartirlas“, comenta Kay. Es muy cierto: una de las conductas que ha motivado al éxito de la economía colaborativa es que hay un sentimiento de compartir imperante entre la generación millennial; una que está dispuesta a abrirle su casa a un desconocido y generar lazos.

¿Cómo lo sabe?  “Antes de trabajar para Airbnb, yo era un anfitrión de Airbnb”, confiesa. Incluso admite que se ha quedado esa noche en una propiedad ofrecida en el servicio en Monterrey.

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Kay cuenta que, además de los beneficios económicos, hay un componente social importante.Relata que hay huéspedes que mantienen el contacto con sus anfitriones por mucho tiempo más o que les llaman cuando se enteran de alguna situación en su ciudad para saber si están bien.

Esto ha llevado a la creación de algunas dinámicas particulares. En el caso de desastres naturales, por ejemplo, hay gente que ofrece su hogar a través de Airbnb para dar alojamiento a los damnificados. Esto llevó a Airbnb a implementar su propio programa de respuesta ante catástrofes. Hay otras historias, como la del japonés Eijiro, quien modificó su casa para alojar a afectados por el tsunami y ahora dona sus ganancias a ONG que favorecen a niños en situación de pobreza.

“La economía compartida ofrece oportunidades”, señala Kay. Menciona a servicios reconocidos como Lyft o Uber, pero también iniciativas sobre huertos compartidos, servicios de limpieza, compra y venta de ropa usada o hasta cenar con una persona local cuando estás de viaje. Poseer no es importante –recalca– sino tener una nueva experiencia.

Agrandar el pastel

“¿Cómo ha tomado la industria hotelera a Airbnb?”, pregunta alguien del público. El cuestionamiento cita a las protestas de taxistas contra Uber. Kay da una respuesta contundente:

Nosotros hacemos el pastel más grande para todos.

Su razonamiento es que no están afectando a la industria hotelera, sino que están ampliando la gama de servicios. “Si preguntas a nuestros abuelos, los hoteles son algo relativamente reciente; antes iban a hostales, un modelo muy parecido a nosotros”, indica.

Afortunadamente, los gobiernos parecen irse percatando de las implicaciones positivas de servicios como Airbnb. El Ministerio de Turismo de Brasil, por ejemplo, le pidió cooperación a Airbnb ante la demanda de hospedaje que tendrían con la Copa del Mundo. El resultado fue que uno de cada cinco asistentes al Mundial se hospedó en una propiedad registrada en Airbnb.

Sobre el tema legal –uno que ha ensombrecido mucho a servicios como Uber–, Kay responde que aún no existen leyes que regulen a la letra lo que hacen, pero que esperan cooperar con que existan legislaciones en todo el mundo al respecto. En términos internos, la experiencia les ha dado algunos golpes y los ha hecho ver la necesidades de tomar diferentes medidas, comoofrecer un seguro contra daños a los anfitriones en caso de afectaciones materiales por parte de los alojados.

A pesar de estos traspiés, no cabe duda que la economía colaborativa está cambiando la forma en que hacemos turismo, no sólo haciéndola más accesible, sino contribuyendo a la repartición de la derrama económica y fomentando un modelo más participativo y equitativo. Y pensar quetoda esta revolución nació de tres colchones en un departamento.

 

Fuente: http://misiongeek.com/2014/11/como-airbnb-esta-cambiando-la-forma-en-que-hacemos-turismo/